Skip to main content
Encuentro movilizará a los sordos para la Gran Comisión.
← Volver a Artículos testimony

Encuentro movilizará a los sordos para la Gran Comisión.

Comunhão Jul 7
Imagina una reunión vibrante de voces apasionadas, cada gesto en lengua de señas un testimonio de fe y conexión. Mientras la comunidad de creyentes sordos se reúne para un evento transformador, no solo se están juntando; están respondiendo a la Gran Comisión. ¿Qué inspiró este poderoso movimiento y cómo puede cambiar la forma en que compartimos el mensaje de Dios? ¡Descubre el increíble viaje que nos espera! ✨🙌

A medida que el sol comenzaba a ponerse sobre la ciudad de São Paulo, una energía vibrante danzaba en el aire. El murmullo de voces llenaba el Anfiteatro en Anhangabaú, un lugar histórico convertido en un vibrante punto de encuentro. En ese sábado, 4 de noviembre de 2023, el espacio vibraba de anticipación, mientras las personas se preparaban para un evento extraordinario destinado a una de las comunidades más subrepresentadas en la iglesia: aquellos que son sordos.

"Mobilizar sordos para la Gran Comisión" fue más que solo una reunión; fue un poderoso llamado a la acción diseñado para involucrar a la comunidad sorda en una misión que abarca el globo. Este evento se alinea con la Gran Comisión de Cristo: difundir Su mensaje de amor y salvación a todas las naciones (Mateo 28:19). Pero esta reunión tenía como objetivo no solo compartir el mensaje, sino también empoderar a aquellos que podrían sentirse rezagados en la conversación.

Entre los asistentes estaba Ana, una mujer sorda de 25 años cuyos ojos brillaban de emoción mientras se comunicaba en señas con amigos y compañeros creyentes. “Es importante que tengamos voz en la iglesia”, compartió Ana, moviendo sus manos elocuentemente mientras expresaba los sueños de muchos. Ella esperaba una iglesia que incluyera activamente a las personas sordas, reconociendo sus dones y su llamado único en el Reino de Dios.

El evento fue organizado por la “Igreja da Cidade” (Iglesia de la Ciudad) en asociación con “Caminhada” (Caminata), una organización dedicada a asegurar que las personas sordas puedan participar en iniciativas basadas en la fe. "En el corazón de nuestra misión está la creencia de que todos están llamados a compartir el Evangelio", dijo el Pastor Tiago Ribeiro, quien había trabajado incansablemente con un equipo para llevar esta visión a la vida. “Queremos asegurarnos de que la comunidad sorda sepa que la Gran Comisión también se aplica a ellos”.

Talleres, discusiones y enseñanzas estaban en el corazón del día, con intérpretes facilitando la comunicación para que cada participante se sintiera incluido y comprendido. El tono se estableció desde el comienzo cuando estalló la adoración, con canciones interpretadas bellamente en Lengua de Señas Brasileña. El sonido de los aplausos resonó mientras los asistentes sordos se unían en una celebración vibrante, mostrando que la adoración trasciende las palabras habladas.

Asistieron aproximadamente 500 personas, todas reunidas con el mismo propósito: encender una pasión por compartir su fe de maneras que resuenen dentro de sus comunidades. Sin embargo, lo que hizo que esta reunión fuera particularmente poderosa fue la realización de que la Gran Comisión no era solo un concepto abstracto, sino una invitación personal extendida a cada individuo en la sala, independientemente de su capacidad para oír.

“Miren el campo misionero que tenemos ante nosotros”, gritó Raquel, una figura inspiradora dentro de la comunidad sorda que ha dedicado su vida a abogar por la inclusión en entornos de iglesia. “No podemos simplemente esperar a que otros vengan a nosotros; necesitamos salir y compartir el mensaje de Jesús”.

Al finalizar el día, los asistentes no solo estaban equipados con herramientas y recursos, sino también con un profundo sentido de pertenencia. Se fueron con un propósito renovado, sabiendo que sus voces—ya sea habladas o en señas—son una parte integral del tejido del cuerpo de Cristo.

Este momento en São Paulo reflejó un movimiento más amplio, uno donde se desmantelan las barreras de comunicación y todos son invitados a la mesa. De cara al futuro, la esperanza es crear redes duraderas que conecten iglesias con ministerios para sordos en todo el mundo, empoderando a innumerables individuos para cumplir sus llamados. Después de todo, el Evangelio es para todos, y depende de nosotros asegurarnos de que todos escuchen la invitación.

Original Source

📰 Comunhão

Fuente publicada: July 6, 2026

Agregado a AM2AR: July 7, 2026 at 2:46 AM UTC

Read the original article →